Hipnosis regresiva

 

psicología clinica

Centro Sanitario autorizado CS-32960

Cuantas veces te has planteado esto. Te empeñas en hacer las cosas bien, aplicas todo lo que conoces, todo lo que te dicen para superar un problema, o una situación, pero no consigues trascenderlo. Lo importante es que quieres cambiar tu vida.

 

 

quiero cambiar mi vida

A veces cuanto estamos sumergidos en la situación nos cuesta ver el aprendizaje que ésta encierra. Sobre todo porque intentamos encontrar la solución desde esa parte de nosotros desde dónde se creó. Nuestra mente errónea, nuestro Ego para aprender a ser feliz.

Son tantos años, siglos, operando desde nuestra mente limitada que hemos llegado a creer que es la única que existe, y a la única que podemos recurrir.

En cambio, cuando amplías tu perspectiva, te das cuenta de que es esa precisamente la parte de nosotros que genera el problema.

Las personas que somos muy sensitivas podemos apreciar que cuando haces una terapia sobre un problema concreto, sea el que fuere, sientes que se producen cambios en tu cabeza, como fluctuaciones energéticas que en cada caso se manifiestan de forma peculiar dependiendo de la persona y de la situación concreta.

Y eso es porque realmente todos nuestros problemas cotidianos, enfermedades…. nacen de un error de nuestra mente limitada.

Yo por ejemplo, lo percibo muy claramente en la parte occipital, allí donde muchos dicen que residen nuestros Registros Akhásicos. Esa memoria ancestral que nos conecta con experiencias de esta y de otras existencias.

Y la mayoría de las veces, podemos observar como experiencias actuales no son más que la reactivación de experiencias del pasado que se han puesto de manifiesto aquí y ahora para terminar de resolverlas para siempre.

El problema es que a veces nos perdemos en los matices y nos dejamos llevar por la emoción asociada a ellas y en vez de trascenderla creamos un trauma mayor. Se podría decir que nos retraumatizamos.

Lo cierto es que a veces es difícil llegar al origen de la cuestión. Sabemos la causa y aún así nos cuesta cambiar nuestros sentimientos al respecto.

El motivo no es otro que, porque no termina de fluir adecuadamente la información entre los dos hemisferios cerebrales. Puede que entendamos a nivel racional el origen del problema, pero en cambio seguimos pensando en ello con dolor.

Una persona que ha sido agredida sexualmente, puede saber que su actual pareja nada tiene que ver con aquello, y que por tanto no tiene porqué temer a la relación sexual, y sin embargo, se contrae con el solo hecho de pensar en ello.

Lo mismo sucede por ejemplo con personas que sin haber tenido ningún trauma en esta vida con respecto a las agujas, no pueden ver ninguna cerca de ellos.

La mayoría de la gente en estos casos se limita a burlarse o tacharle de cobarde, cuando a lo mejor su miedo está fundamentado en torturas que recibió en un cuerpo distinto al que posee en la actualidad.

También es curioso como algunos tienden a atraer a su vida determinado tipo de personas conflictivas. A otros no les fluye el dinero….

Todo ello, genera muchas veces sentimientos de impotencia, de no saber qué hacer o qué dejar de hacer. Te das cuenta de que hay algo que se te escapa, que no manejas.

Y te dicen: tuse positivo, piensa en positivo, actúa en positivo. Y en verdad, ello ayuda mucho, pero también es necesario entrar dentro de ti y hacer los cambios pertinentes en tus creencias subconscientes, que al fin y al cabo son las que están sustentando todo eso.

Y cómo hacerlo. Pues un modo es a través de la terapia regresiva. Conectar con el subconsciente y tomar conciencia de los errores grabados allí para modificarlos adecuadamente y así con la afirmación de quiero cambiar mi vida, en definitiva, quiero ser feliz.

Pero otra forma, es recurrir a tu mente superior, al Yo Superior, o Espíritu Santo, como cada uno desee llamarlo. Y entregar a esa mente superior los errores de tu mente que te están haciendo pasarlo mal, confiando en que una vez puesto en manos de, el problema se resolverá.

Lo anterior lo podemos hacer de una manera sencilla, sin necesidad de grandes misticismos y manteniendo nuestra total autonomía como persona, algo que he podido comprobar en muchos de mis pacientes y que plasmo en mi libro:

“Yo soy la luz. Manual de autosanación”, que ya va por la segunda edición.

Necesitamos dejar de controlarlo todo desde donde lo estábamos haciendo hasta ahora y ponerlo en manos de esa mente superior, de ese trocito divino que hay en cada uno de nosotros, de esa luz interior, y confiar en que será ella la que deshaga todos esos errores que integran nuestra parte falsa, para conectar por fin con la Verdad de quienes en realidad somos. Seres perfectos, merecedores de una Felicidad completa.

Una vez que nos planteamos que quiero ser feliz, podemos realizar algunos de estos trucos, que también lo podemos denominar como “herramientas para ser feliz”, y es que aunque parece un tópico decir que la felicidad está dentro de nosotros, lo cierto es que así es.

Ocurra lo que ocurra a nuestro alrededor, nosotros tenemos el poder de percibirlo de una u otra forma. Podemos experimentarlo como algo nefasto, caótico, o por el contrario como algo que nos está proporcionando información sobre nosotros, sobre nuestros puntos fuertes y aquellos otros que necesitamos trabajar más.

He podido constatar no solo en la consulta actual, sino años atrás cuando trabajaba en la Fundación ONCE, como personas con discapacidades, enfermedades genéticas y situaciones económicas precarias, te contaban su historia con una sonrisa en sus labios.

Cuando cualquier otro ser humano con solo uno de esos factores en su vida, ya se habrían derrumbado emocionalmente.

Recuerdo también el caso de una paciente que viajó a India. Me contaba que ella tenía un nudo en la garganta continuamente los primeros días al ver tanta pobreza, pero que al conversar con aquellas gentes, se quedó sorprendida cuando le dijeron que ellos eran felices.

No podía entenderlo. Estaban en la calle pidiendo, y decían que eran felices.

quiero ser feliz

Quizás más de uno de nosotros deberíamos hacer un viaje allí y dejarnos impregnar por la sabiduría esas personas. Escuchar sus argumentos. Porque probablemente ellos estén más cerca del verdadero concepto de la Felicidad que nosotros los occidentales, con tantos “adelantos” nuevas tecnologías: móviles, ordenadores…

Por otra parte, me han llegado pacientes a la consulta que decían tenerlo todo aparentemente para ser felices, pero no lo eran.

Recuerdo una mujer que el primer día me dijo: Virginia te voy a ser sincera, tengo todo el dinero que quiero, tengo un marido que me adora y unos hijos maravillosos y no hago más que pensar en suicidarme, porque no hay nada que me llene.

También muchas personas dadas a emitir juicios, dirían: esa mujer es una desagradecida porque no valora todo lo que tiene. Pero yo les contestaría: a lo mejor es que la Felicidad no está ahí afuera ¿no?

Hay un cuento muy bonito de esos que tienen su moraleja en el que se narra que un día 3 demonios se reunieron para decidir donde podían esconder la llave de la Felicidad del ser humano para que nunca la encontraran.

Uno de ellos propuso esconderla en el fondo del mar, otro en el pico de la montaña más alta, y el tercero les increpó diciendo: no, no, no, yo se cuál es el mejor sitio para que nunca la encuentren. Los otros le preguntaron con gran interés: dinos dónde está ese lugar.

Y él respondió: dentro de sus corazones, porque siempre buscan las soluciones en el exterior, nunca en su interior.

Bien, pues quiero deciros que el mejor truco para ser feliz es empezar desterrando creencias como: la vida es dura, hay que sufrir para ganarse el cielo, somos pecadores y por ello sufrimos en este mundo…Una buena premisa es afirmar que quiero cambiar mi vida.

En las regresiones que aplico a mis pacientes, hay muchas creencias de este tipo y similares grabadas a fuego en el subconsciente, por lo que no se dan permiso para ser felices. Es importante empezar a trabajar con las siguientes afirmaciones positivas para aprender a ser feliz.

Lo primero es decirte: eres un ser inocente. Recuérdalo siempre y actúa como lo que eres.

Segundo: si te regocijas en el sufrimiento (ahí se incluye, rabia, culpa, envidia, tristeza…), estarás más cerca de la frecuencia del Ego que de la de tu verdadero Ser.

Procura disfrutar con cada cosa que hagas. Valora todo lo agradable que te sucede en el día y presta mínima atención a lo desagradable. Simplemente obsérvalo para sacar el mensaje positivo que tiene para ti, y luego deja que siga su curso, no lo retengas más de la cuenta.

A continuación trae de nuevo una imagen agradable de tu día. Con ello, estarás en la frecuencia de la Alegría, la Paz, el Amor, la Felicidad, lo cual hará que tu energía esté cada vez más en armonía con la de tu Ser y entonces estarás trascendiendo al Ego y el dolor que éste lleva adherido.

Por otra parte, al encontrarte en una frecuencia más elevada, atraerás personas y situaciones mucho más agradables que en el pasado. ¿De verdad crees que te conoces bien?¿Qué sabes cuáles son tus limitaciones, tus reacciones, tus dones?

Si me contestas que sí habrás dado un gran paso de cómo vivir feliz, te diré que quizás has sido un poco atrevido en tu respuesta. Respira profundamente, vuelve tus ojos hacia dentro, observa, siente, percibe tu interior y luego responde. Quizás ahora la respuesta no es tan categórica ¿verdad?

Nos pasamos la vida creyendo que somos lo que nos somos sin saber quien soy yo. Identificándonos con patrones de conducta que no son nuestros, los hemos copiado de nuestros padres, tutores….

Y lo peor de todo es que muchas veces ni siquiera nos gustan, pero aún así los plagiamos y los hacemos nuestros para afirmar que quiero ser feliz.

Incluso, me han llegado pacientes frustrados por estar desempeñando una labor profesional que no les llena, pero que a sus padres les hacía ilusión. ¿A qué nos lleva todo eso? Pues entre otras cosas a falsear nuestra personalidad a no saber quien soy yo.

Nos identificamos con aquello que no nos gusta y luego nos reprochamos por ello.

¿Cuantas veces te has comportado de manera crítica y dura contigo, como lo hacía tu padre, tu profesor… y te has frustrado por ello?. Y ¿cuántas veces has sido compasivo, cariñoso y comprensivo contigo? Fíjate que aquí me atrevería a decir por lo que observo día a día con mis pacientes, que muy pocas veces, en definitiva quien soy yo.

¿Y qué consigues siendo tan “cruel” contigo mismo?. La respuesta está clara: SUFRIR.

¿Y cómo podríamos evitar ese sufrimiento?. Pues en principio, siendo nosotros mismos, en nuestra pura esencia.

Desde pequeñitos nos enseñan que es de débiles sentir miedo, tristeza… Y sin embargo, está mejor visto socialmente sentir rabia, por ejemplo. Y cada vez desconocemos quien soy yo o quiero ser feliz.

A las personas que se enfadan con frecuencia se les dice que tienen carácter fuerte. A las que se ponen tristes que lo tienen débil. En mi opinión, cuando alguien siente ambos tipos de emoción, lo está pasando mal por dentro, y por tanto, unas y otras necesitan de su atención.

No es casual que uno se llene de pena, otro de rabia, otro de ….

En realidad todas estas emociones tienen un factor común: el miedo sin saber quien soy yo o sin querer cambiar mi vida. Y ya sabemos que el miedo tiene muchas caras: miedo al abandono, miedo a que te ataquen, miedo a la soledad….

Pero qué es el miedo sino la ausencia de AMOR. Y si lo sabemos por qué nos empeñamos en buscar otras soluciones, si la que mejor nos va a ayudar es la que tenemos dentro de nosotros: el AUTOAMOR.

Y no hablo de egoísmo, de buscar tu propio beneficio, aunque sea a costa de quitarle el pan de la boca al vecino. Quien soy yo

Estoy hablando de la autoaceptación y para ello necesitamos saber quien soy yo. De interesarnos en conocernos de verdad, sin duda es básico saber que quiero cambiar mi vida. En saber lo que nos hace sentir bien y lo que nos hace sentir menos bien, y en buscar la manera de ser compasivos y cariñosos también con esas partes de nosotros que no nos gustan y menos saber quien soy yo.

Y en vez de intentar ignorarlas o expulsarlas como queremos hacer muchas veces (digo queremos porque es imposible que lo consigamos, dado que ese fragmento de nuestra personalidad, forma parte del todo que configura nuestro Yo) hacer lo contrario, es decir, aceptarlas, integrarlas, con el mismo cariño que una madre acepta a sus hijos, aunque alguno no se comporte como a ella le gustaría.

Seamos pues cariñosos con esas partes que no nos gustan de nuestro Yo, escuchémoslas, porque seguro que se sienten así de mal por algo, y si nos empeñamos en ignorarlas, nos gritaran mucho más desde dentro hasta incluso podernos llegar a generar una enfermedad.

 Vivimos nuestra existencia fragmentados sin saber quien soy yo, enfadados con esas partes de nosotros que no nos gustan, y eso sí que nos hace sentirnos débiles y vulnerables, quiero ser feliz.

Mientras que si les damos la atención que necesitan, conseguiremos hacer que se sientan amadas igual que el resto, integradas en nuestra personalidad, y es entonces cuando no tendremos que simular hacia los demás que somos FUERTES, sino que, en verdad lo seremos.

Y ello solo se puede conseguir a través del AMOR.

AMÉMONOS entonces a nosotros mismos y a los demás, aceptando los errores de nosotros mismos y de los demás, porque quien no se ha equivocado alguna vez en su vida…. En ese momento tendremos la respuesta a quien soy yo y como vivir feliz.

Se trata de una serie de consejos basados en casos reales de personas, que han experimentado situaciones muy conflictivas en la vida y que han logrado salir de ellas.

Desde mi experiencia profesional como psicóloga clínica, he podido recopilar diversas herramientas enfocadas a la autosanación del comportamiento humano, tanto a nivel psicoemocional como espiritual. Estas personas, han conseguido recuperar su poder personal,y así transformar sus vidas para bien.

Durante este tránsito hacia la felicidad, cada una de ellas, ha vivido diferentes procesos de liberación.

Ello, les ha permitido romper con viejos patrones de comportamiento que limitaban su bienestar y transformarlos en otros mucho más saludables.

Desde temprana edad nos han inculcado conceptos como la culpa y el miedo con el objetivo de ser mejores personas. Sin embargo, el resultado ha sido el opuesto.

Cuanto más culpables nos sentimos, más proyectamos nuestra culpa hacia fuera, llegando a creer que estamos rodeados de enemigos por todas partes, con todo el desgaste de energía que ello conlleva para aprender a ser feliz.

Si enfocamos toda esa energía en perdonar, en vez de culpabilizar, descubriremos nuestra verdadera esencia, que es el amor y desde ahí conectaremos con el estado de felicidad plena.

Esta es la verdad que te libera, al dejar de responsabilizar a los de fuera, por todo lo que te acontece. Y es así, como empezarás a tomar tu poder personal para cambiar lo que genere desarmonía en tu vida

Si deseas ampliar información sobre todo ello, puedes asistir a las conferencias yo soy la luz para despertar espiritual y sanación que realizamos periódicamente. A continuación, te indicamos los datos de la próxima conferencia

Además dispones del libro "Yo soy la luz. Manual de autosanación", para ampliar información sobre las herramientas que han ayudado a muchas personas a sanar y mejorar su vida.


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