Terapias Utilizadas

psicología clinica

Centro Sanitario autorizado CS-32960

Algunas de las personas que creen en la reencarnación, hablan de que existen el karma o deudas a pagar, es decir, cosas que quedaron pendientes de una existencia anterior.

Un ejemplo de deudas kármicas podría ser el de alguien que hizo daño a otra persona en una vida del pasado y que ahora vuelve como “víctima” de otro verdugo, para aprender desde el otro lado las consecuencias que tuvieron sus actos en la vida anterior.

karma significado

Es por eso, que muchas personas solicitan la terapia regresiva para sanar esas deudas kármicas.

El problema es saber realmente que es el karma o mejor dicho el concepto de deudas kármicas aceptado por religiones como la budista, entronca de manera muy similar con el concepto de culpa del catolicismo.

Por mi experiencia profesional, puedo atestiguar que hay demasiados sentimientos de culpa en la sociedad en que vivimos, y es precisamente por ello, por lo que a veces no nos permitimos ser felices.

La culpa siempre busca un castigo. Por lo tanto, si tú en tu inconsciente te sientes culpable por algo, ya buscarás la forma de no conseguir ser Feliz. Lógicamente deseas serlo, pero hay en muchos casos en el subconsciente la creencia de no merezco serlo.

Pero el significado del Karma o mejor dicho de las deudas Kármicas a mi modo de ver, necesitamos percibir todo lo que nos sucede como un continuo aprendizaje donde no hay lugar para la culpa sino para la superación personal, o más bien un continuo recordar quienes somos y qué hacemos aquí.

deuda kármica

Cuanto antes descubramos quienes somos, antes podremos empezar a experimentar nuestra auténtica realidad. Y por supuesto, antes alcanzaremos el estado de Felicidad absoluta. De lo contrario, tendremos que seguir conformándonos con estados de alegría fugaces y puntuales.

Recuerdo que hace años antes de conocer el concepto de las deudas kármicas, siempre que escuchaba hablar de la palabra Paz, se me venía la idea de que la Paz absoluta quizás sería un poco aburrida. Acostumbrada a los vaivenes de la vida (hoy estoy contenta, mañana menos contenta, pasado triste, a los dos días mejor…) 

Sin embargo, un día en el que estaba meditando en un centro rodeada de personas desconocidas, conecté por primera vez con esa PAZ en mayúsculas, y me di cuenta de que estaba asociada a sentimientos de Alegría, de Plenitud, de sentirme completa aún siendo consciente de que estaba sentada junto a un grupo de personas a las que aparentemente no me unía ningún vínculo afectivo.

Digo aparentemente, porque lo cierto es que sentía unas ganas enormes de ponerme a abrazar a todos aquellas personas desconocidas. Sentía como si en ese preciso momento lo tuviera todo para ser Feliz. Mi parte racional no entendía aquellos sentimientos, sin embargo, me sentía completamente llena de fuerza, vitalidad, alegría…

Ello trae a mi memoria, el momento en que voy a dar el alta a mis pacientes, que justo antes de hacerlo suelen plantearme el siguiente tipo de cuestiones como asombrados: ¿es normal el que a penas me afecte nada? ¿el que intenten tocarme las narices e incluso me cause risa o simplemente me resbale? Y sin embargo, ¿me sienta continuamente agradecido por todo lo bueno que me sucede en el día a día?

Yo siempre me sonrío y les respondo: ¡ claro que es normal! Lo que no lo es, es pasarnos todo el día con estados emocionales fluctuantes o trabajando el karma como una mochila que nos toca llevar en esta vida.

Dado que es a lo que estamos habituados, resulta que consideramos normal un estilo de vida casi patológico, y por eso cuando volvemos a un estado de vida saludable nos parece “raro”.

Y volviendo a lo de las vidas pasadas y el karma o las deudas que conlleva, desde estos dos puntos de vista hemos entrado en esta vida, porque tenemos problemas que tenemos que trabajar. Y para ello, es importante hacer una limpieza que cuanto más exhaustiva es, mejores resultados se obtendrán.

En este sentido hay conceptos equivocados al respecto a que es el karma. Hay personas que consideran que todos sus conflictos vienen de otra existencia, y que por tanto deben regresar a aquel momento. Hay otras que no creen que existan vidas anteriores y que por tanto no es tan útil acceder al pasado.

En unos y otros casos, siempre parto de la misma premisa. No es tan importante el recuerdo de la imagen en sí de como sucedió tal o cual situación, sino la emoción con la que te conecta pues al fin y al cabo, lo que realmente duele, lo que te está condicionando en la actualidad es el dolor que llevas archivado de tu pasado.

Esa mochila que a veces va cargada de ira, otras de pena, otras de miedo… y que va a hacer que percibas la vida desde esa óptica, y no de forma neutral, objetiva. Si limpiamos el dolor, entonces te empiezas a conectar con la verdad de tu vida, con lo que realmente está sucediendo y no tanto con lo que crees que sucede.

El ejemplo que suelo poner es el de una herida física infectada, que cicatriza pero que en su interior tiene pus, hasta que no reabres esa herida para limpiarla, no dejará de doler y en ese caso quedará la cicatriz pero no el dolor. De la misma forma, con las heridas emocionales mal curadas, hay que abrirlas, limpiarlas y dejar que el recuerdo se archive pero esta vez asociado a paz, no a dolor.

En cuanto a si existen o no las vidas pasadas o las deudas kármicas, vuelvo a plantear la idea de que si tú has creído conectar con una existencia pasada y a través de ese recuerdo has sanado una emoción de tristeza, rabia… que había en tu interior y ahora te encuentras mucho más tranquilo y empiezas a percibir tu vida con más alegría que más da si esa vida ha sucedido o no, lo realmente importante es que tu herida ha sanado.

El karma suele tener reflejo en nuestra vida actual, así todos y cada uno de los eventos, las situaciones, las alegrías, las angustias, las tristezas y demás, son el resultado de lo que hemos hecho en la “vida actual” y en las vidas pasadas.

El karma de vidas pasadas determinan, en resumidas cuentas, el lugar que ocupamos en el mundo, sin olvidar que lo hecho en “esta” vida desempeña, también, un rol fundamental.

Ahora, para evolucionar verdaderamente es necesario develar cuales son los obstáculos reales y no los que, con criterio netamente subjetivo, pensamos que son.

En qué consisten realmente las deudas kármicas o que es el Karma.

Sobre este particular, es preciso formular algunas precisiones fundamentales. Algunos opinan erróneamente que los karmas deben ser soportados en vida, para ir sanando el alma que trasciende luego de cada muerte.

Pero, lo cierto es que es posible eliminar las cargas (los karmas) en la vida actual. La clave para lograrlo, no radica en el ámbito racional sino, más bien, en el alma.

Ahora, todo lo que nos rodea, nosotros mismos y el universo entero, somos energía. Para comprender que el karma es imprescindible partir de esta premisa conceptual. Pareciera una especie de “frase de cajón bastante recurrente ya”, pero basta con analizar la materia para darnos cuenta que el átomo mismo es energía.

Si bien es una disciplina extremadamente compleja, es posible formarse una idea somera, estudiando algunos ensayos serios y comprensibles, que podemos encontrar en internet. El alma, en sí misma, es energía.

En ese campo energético existe una sección del plano astral, llamado por algunos “Registros Akáshicos” a los cuales es posible acceder desde el alma, para descifrar el origen de los traumas, esto es, el Karma.

El karma de vidas pasadas se puede eliminar con la terapia regresiva. Las regresiones a vidas pasadas nos ayudan a acceder a los karmas y así poder sanarlos, mediante su transmutación.

Se trata de que, durante las primeras sesiones, se acceda a la “información energética” de dolor, tristeza, ira intensa, rabia, odio, miedo, incomprensión, etc. Y transmutarlas cambiando su vibración.

En otras palabras, se trata de transformar las densas energías de caos en vibraciones muchísimo más elevadas de orden. Es el mismo orden que nos muestra la naturaleza cuando está sana o el orden de las proporciones geométricas perfectas en las que están dispuestas las moléculas.

De esa manera, entonces, será posible eliminar los karmas y pasar a vivir en medio del amor, la paz, la tranquilidad, la comprensión y otros estados energéticos similares.

Virginia Gutiérrez Hernández

Psicóloga Clínica | Hipnoterapeuta


300x600