Terapias Utilizadas

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Centro Sanitario autorizado CS-32960

Quiero hablaros del Miedo. ¿Quién de vosotros no sabe lo que es el miedo?

Podríamos decir que el miedo es la herramienta principal de nuestro lado oscuro (o lo que es lo mismo el Ego), que se encarga de hacernos creer que somos vulnerables, débiles, mortales y que en cualquier momento alguna persona o alguna circunstancia nos puede atacar.

No hace falta que sea un miedo a una agresión física, puede serlo a quedarte sin trabajo, a no tener dinero para llegar a fin de mes….

Fijaos que cuando nacemos lo hacemos desde el miedo. Después de nueve meses de confort, donde te sientes arropado, protegido tienes que salir al “mundanal ruido”, un espacio abierto lleno de “peligros” y ya tus mayores se encargaran de prevenirte y de infundirte más miedo (sus miedos).

Eso sin contar con el miedo que la madre también te puede transmitir a la hora del parto, donde además del dolor físico que ella está sintiendo, con su correspondiente miedo al dolor, se suma el miedo a si el bebé nacerá sano o habrá alguna complicación.

Son muchas las regresiones en las que mis pacientes se van a la fase de vida intrauterina, donde ya empiezan a impregnarse de los miedos de su propia madre.

Pero en realidad ella no es culpable de nada, si acaso de formar parte de una sociedad que está cimentada en el ego y por tanto en el miedo.

Sí, hasta ahora hemos vivido en un mundo gobernado por una emoción poderosa, el Miedo. Y digo poderosa porque todos nosotros la hemos otorgado dicho poder, sin embargo, en el fondo esa emoción no es real.

Ya sé que llegados a este punto algunos os preguntaréis ¿pero cómo que no es real si yo la he experimentado varias veces?

Y ante esta pregunta, mi respuesta sería: también en nuestras pesadillas nocturnas experimentamos cosas que no son reales y lo parecen ¿verdad?

Fijáos, os voy a contar un caso reciente que he tenido en terapia regresiva, la hipnosis regresiva la utilizamos para superar cualquier tipo de miedo del paciente de forma eficaz.


Era una mujer de 35 años. Cada vez que nos estábamos acercando a su problema, le entraban unas ganas enormes de dormirse.

Algo muy común cuando existen resistencias a conectar con la escena traumática. En determinado momento le digo: a la cuenta de tres, esa resistencia somnolienta va a tomar forma.

Entonces, me dice que tiene forma de fantasma. Intentamos dialogar con dicho fantasma y este se escabullía continuamente.

Me llega una imagen de una especie de muro, y le pregunto a la paciente: ¿ves ese muro frente a ti? Y responde: sí, es muy grueso y sólido.

Bien, continúo, pues vamos a pedir ayuda a tu Yo Superior para que a la cuenta de tres te ayude a atravesarlo y conectar con lo que hay al otro lado.

Al conectar con el otro lado del muro me dice que ve un jardín precioso, con flores de unos colores muy vivos. Continúa caminando y se encuentra con su padre, una prima y sus abuelos fallecidos. Ellos le dicen que el fantasma sólo es su miedo. Y le dicen que la van a ayudar en su proceso de sanación.

Entonces la paciente se traslada de nuevo al otro lado del muro. Le indico: ahora enfócate de nuevo en el fantasma ¿cómo lo percibes? – Y me dice: me sonríe y me dice que se va a desnudar quitándose la sábana para que pueda ver lo que hay debajo.

De repente se le queda la cara llena de sorpresa y le digo: ¿qué sucede? A lo que ella responde: que debajo no hay nada.

Me está diciendo que él está cumpliendo un papel en mi sanación, pero que él no es real, y que a partir de ahora siempre que sienta miedo, es conveniente que traiga a mi mente esta imagen en la que él se quita la sábana, para recordar que el MIEDO NO ES REAL.


El problema está en que experimentamos la vida desde el lugar equivocado, o lo que es lo mismo, desde el ego. Desde esa parte que hemos creado erróneamente y que lo único que nos hace es sufrir, porque nos impide recordar quienes somos en verdad, nuestra verdadera naturaleza.


Y la manera más fácil que tiene el Ego de ocultarnos la verdad es precisamente a través del miedo.

Pero ¿cómo podemos salirnos de este laberinto mental en el que nos hemos metido nosotros solitos? Pues precisamente conectando con el Amor, que es lo único real que hay en nosotros.

Por algo, los orientales dicen que lo contrario del Amor no es el odio, sino el miedo. El odio, la rabia, la tristeza son distintos disfraces del miedo. Si amamos al miedo, este se desvanece con total seguridad.

Imaginad un niño que os dice que tiene miedo y le abrazáis transmitiéndole ternura, amor. ¿Qué creéis que pasará con su miedo ante este gesto? Que desaparece, puesto que el niño ya se siente protegido por el amor de esa madre, o padre que le abraza.

Sin embargo, ¿qué hacemos normalmente? Darle mensajes cómo: ¡debes ser valiente, que ya eres mayor!, o ¡no hay que ser cobarde!, ¡los hombres no lloran!...

Con ello, lo único que hacemos es que el niño tenga más miedo aún. Pero si le damos amor, su miedo desaparece.

Sabiendo esto ya podemos disolver nuestros miedos. ¿Cómo? Amándonos primero a nosotros mismos y también a los demás. Entre todos hemos creado este mundo ilusorio de miedo. Pues entre todos ¡disolvámoslo!

A través de la herramienta más poderosa que existe y que además es real: el AMOR.

Se tu mismo, no tengas miedo.

¿Cuántas veces a lo largo de tus días te has planteado la idea de si estás viviendo tu vida o la de otros? ¿Si eres auténtico o una combinación de lo que los demás quieren que seas?

Son cada vez más los pacientes que cuando estoy a punto de darles de alta me refieren que acaban de caer en la cuenta de que no habían vivido su vida, que no habían hecho lo que realmente les hacía felices, sino lo que hacía felices a sus padres, pareja….El miedo les atenazaba para vivir su verdadera vida.

Seguro que conoces a alguien que quería estudiar otra carrera, pero su padre se empeñó en que fuera médico porque era lo que a él le hubiera gustado de joven, o que fuera director de banco, como uno de mis clientes, sin duda el miedo a romper suele ser muy fuerte algunas veces.


Este me decía todo indignado un día: Virginia, tengo bastante dinero, tengo un puesto de prestigio y sin embargo, no soy feliz, porque no es esto lo que yo quería estudiar.

Mi pasión siempre ha sido el periodismo.

Recuerdo también otro caso de una chica que me llegó un día a la consulta después de dos sesiones de terapia, en el que me dijo toda convencida que había pensado dejar su trabajo actual. Un trabajo indefinido. Y que su familia le decía que estaba loca, por dejar un trabajo fijo en plena crisis económica.

Pues bien a los dos meses y pico me certificó que había encontrado un trabajo de lo que a ella en realidad le gustaba. Sus ganas pudieron más que el miedo de su entorno, ella confió y se mantuvo al margen de este miedo.

Y es que cuando hay algo que te atrae con fuerza desde dentro, es porque está más cerca del propósito de tu alma, y por tanto, podría decirse que el Universo se confabula contigo para que se de. Aunque en realidad, sería mejor decir que eres tu quien se confabula con el Universo para atraer eso a tu vida.

Aunque nos cueste creerlo, tenemos que empezar a asumir la idea de que somos nosotros quienes debemos abrirnos a la abundancia, porque la abundancia está ahí esperando a que nosotros confiemos lo suficiente para abrirnos a ella y recibirla.

Al miedo no le gusta la abundancia, le gusta la penuria y el sufrimiento, no lo alimentes. Y esto es algo que aún nos cuesta entender. La Felicidad está en nuestras manos, y no en nadie de los de ahí afuera. Entre otras cosas porque lo de afuera siempre es una proyección de nuestro interior.

Desde pequeño, solemos asociar la idea errónea de que si me porto bien, mis padres me querrán. Si estudio y saco buenas notas, mis padres se sentirán orgullosos de mí y me amarán más.

Con lo cual vamos asociando la idea de los logros personales con la de ser amado.

Por lo tanto, si no tienes éxito en la vida, no te querrán, si fracasas en el trabajo de alguna forma sientes que te faltará amor. El miedo a sentirse no querido.

La mejor manera para vencer al miedo es dialogar con nuestro niño interior. Cosa que hacemos a menudo en terapia regresiva, porque los resultados son óptimos después de hacerlo. Pero que también aconsejo a mis pacientes que hagan en su día a día con unas técnicas adecuadas.

Se trata de hacer un proceso de repaternización. De acoger a tu niño, desde el adulto que tu eres, de una forma amorosa, comprensiva, paciente…

Y eliminando por supuesto los juicios despectivos hacia tu persona o tus actos, que se fundamente en el miedo a no ser aceptado.


Entendiendo que como humano que eres, es normal que cometas fallos, pero que dado que no es tu intención cometerlos, puedes perdonarte tranquilamente y aceptarte con tus limitaciones.

Lo cual a su vez te ayudará a aceptar también a otros con las suyas. Y como contraprestación vivirás más tranquilo, sin engancharte en rencillas personales con nadie, y menos contigo mismo.

A continuación os dejamos este videocurso para superar el miedo, que recoge numerosas técnicas fáciles de aprender, que se basan en las experiencias de sanación que hemos tenido con más de 2.000 pacientes, y que tiene como punto en común vencer el miedo.

Si lo desea abajo puede solicitar más información abajo. El curso está estructurado en varios módulos que nos enseñan de forma práctica a gestionar nuestros miedos.

También puedes solicitar información sobre la terapia regresiva que utilizamos para superar cualquier tipo de miedo, fobia o trauma. Sumamente eficaz y rápida.

Cuando el miedo se vuele intenso y el paciente no tiene capacidad para controlarlo o gestionarlo, el miedo se convierte en trauma.

Como superar un trauma

Un accidente de tránsito, la pérdida de un ser querido, el despido o un cambio de trabajo, la ruptura con la pareja y un sinnúmero de situaciones más, pueden ocasionar traumas.

Existen unas pautas (también genéricas) para lograr como superar un trauma, aunque es preciso tener en cuenta que cada trauma es diferente, como es diferente cada persona, y que generalmente es necesario la ayuda de un psicólogo para aplicar la terapia adecuada para poder curarlo, por ejemplo la terapia regresiva que realizamos, que es sumamente eficaz.

El trauma psíquico sobrepasa la capacidad de la persona para hacerle frente al suceso traumático. Algo a tener en cuenta sobre los traumas, es que afectan, además, a familiares, compañeros de trabajo, a la pareja, etc.

Las capacidades para manejar y afrontar las situaciones, varían en cada persona. Mientras unas suelen salir fortalecidas de las situaciones complejas, otras pueden desarrollar lo que se denomina “trastorno postraumático”.

Si este trastorno no es tratado a tiempo y adecuadamente, con el pasar de los años puede traer consecuencias emocionales, psicológicas y conductuales.

Para saber cómo superar traumas, el primer paso es concientizarse de que se padece de él y que, por tanto, es necesario tomar medidas urgentes, para evitar problemas futuros.

Los traumas suelen tener síntomas emocionales y psicológicos pero, también, físicos. Entre estos últimos, tenemos los dolores crónicos (que pueden durar días, meses o años).

Otros síntomas físicos son algunos problemas digestivos, como la mala digestión, los gases, la inflamación abdominal recurrente y otros.

De otro lado pero en el mismo sentido, tenemos los problemas sensoriales. Es así como, por ejemplo, se pueden presentar problemas visuales, auditivos o en cualquiera de los otros tres sentidos.

Algunos problemas psicosomáticos también pueden ser síntomas de los traumas como sucede, por ejemplo, con los dolores crónicos respecto de los cuales los médicos no logran encontrar una explicación.

Antes de proseguir, digamos que existen otros dos tipos de sintomatologías de los traumas, como lo son los problemas emocionales y los psicológicos.

Sentimientos de rabia, tristeza, desesperanza, desespero, ansiedad permanente, depresión, inseguridad, desinterés y demás, pueden ser síntomas de la presencia de un trauma.

Los problemas de pareja, las adicciones, la evasión de la vida social (por creer que se le desprecia o se le teme), las creencias y posturas rígidas y las dificultades para ejecutar proyectos, pueden ser síntomas psicológicos de los traumas.

Si el trauma es muy severo, la mejor recomendación es acudir a un especialista, preferiblemente un psicólogo.

Si es moderado, tenemos algunas sugerencias estandarizadas por los especialistas:

El primer paso es tomar conciencia sobre qué fue lo que sucedió realmente, como lo vivimos en su momento y cómo nos afectó. De paso, debemos aceptar lo sucedido y su afectación.

Otra sugerencia bien importante, consiste en estudiar nuestra propia historia y la de nuestra familia paterna-materna, para entender “de donde viene esa incapacidad para terminar los proyectos, esas adicciones, las rabias”, etc.

Otra actitud bastante beneficiosa, es encontrar una actividad relajante como el deporte, la meditación, el yoga y similares.

Es aconsejable tratar de hablar espontáneamente (nunca forzadamente) del trauma.

De esta manera, nuestro cerebro “entenderá” que estamos aceptando el problema.

Cuando se busque la ayuda de un especialista, sea este psicólogo o psiquiatra, es demasiado importante hacerle conocer la historia de nuestra propia vida y la de nuestra familia en la que nacimos y crecimos.

Las regresiones a vidas pasadas o la terapia vidas pasadas suele ser una estupenda herramienta para superar los traumas.

Para saber cómo superar traumas, es necesario adoptar una postura humilde y aceptar que el problema existe.

SOLICITAR INFORMACIÓN PARA SUPERAR EL MIEDO.

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Como superar una fobia

La fobia se da cuando tenemos miedo a situaciones, objetos o animales que no representan ningún peligro real y objetivo contra quien las padece. Además, la persona que sufre de la fobia admite que esta misma es absurda. Veremos, entonces, cómo superar las fobias.

Características generales de las fobias

Algunas fobias no representan mayores alteraciones emocionales, como las relativas a animales pequeños no peligrosos o a las alturas.

Ahora, existen algunas fobias que pueden tener connotaciones patológicas, hasta el punto de llegar a ser necesario un tratamiento psicológico e, incluso, psiquiátrico.

Por tal razón, saber cómo superar las fobias es importante en aras de evitar que la anomalía adquiera connotaciones patológicas.

Existen varios tipos de comportamientos cuando “la amenaza” aparece.

En primer término, tenemos el retroceso que es la evasión cuidadosa y sigilosa de “la amenaza”.

En segunda instancia, están quienes se hacen acompañar de una (o hasta de varias) persona a la que consideran protectora, ante la potencial situación “amenazante”.

En tercer lugar, tenemos las huidas. Algunos, simplemente emprenden una carrera para retirarse del lugar de los hechos, al cabo que otros suelen adelantarse para exponerse a la situación que tanto temor le genera.

Algunas enfermedades mentales como la depresión y la esquizofrenia, suelen estar acompañadas de las fobias. Para el segundo de los casos, suelen aparecer fobias acompañadas de ideas delirantes.

Así, por ejemplo, el paciente esquizofrénico le teme a las multitudes porque cree que “todos están hablando a espaldas de él”.

Cómo superar las fobias para llevar una vida normal

Para el caso de las fobias que van asociadas a patologías mentales, lo más conveniente es recurrir al especialista, la terapia regresiva o las regresiones a vidas pasadas son bastante eficaces para tratar este tipo de problemas y son lo más recomendable para cómo superar las fobias.

De igual manera, se debe proceder cuando las fobias son extremas y están trastornando la vida social y laboral.

Ahora, cuando se trata de fobias moderadas, es posible seguir algunas de las recomendaciones que vamos a formular, para cómo superar las fobias con éxito. De antemano, es preciso aclarar que cada fobia es única, como única es cada persona.

Por tal motivo, estas recomendaciones son “genéricas” (por así decirlo) y es posible que funcionen mejor en unas personas que en otras.

El primer paso, es auscultar y encontrar el origen de la fobia. Si, por ejemplo, le tenemos fobia al mar, las piscinas, los jacuzzis y similares, es posible que en la infancia se haya tenido alguna experiencia traumática, de ahí que la hipnosis regresiva sea tan eficaz para este tipo de dolencias.

El segundo paso, es mentalizarse para exponerse a las situaciones subjetivamente “amenazantes” gradualmente y prepararse para ello.

Es importante concienciarse de que los primeros enfrentamientos a las situaciones fóbicas, podrán generar fuertes cargas de estrés, temblor, taquicardias, ahogos y demás. Sin embargo, de a poco, podremos ver cómo cada vez será más sencillo hasta que, finalmente, podamos superar la fobia.

El tercer paso será exponerse a la fobia paulatinamente. Para el caso del temor fóbico a las arañas, por ejemplo, una buena estrategia es buscar donde hallarlas y acercárseles a cierta distancia.

No debemos auto forzarnos más de lo necesario. Si, en el mismo ejemplo de las arañas, el estrés es demasiado intenso, lo mejor será retirarse. Si, al día siguiente volvemos a ubicarnos a la misma distancia, veremos cómo la carga emotiva será menor.

El cuarto paso que, en sí mismo, es también gradual, es mantenerse firme y decidido, de tal manera que vayamos una y otra vez (acercándonos cada vez más a las arañas).

SOLICITAR CITA PARA SUPERAR EL MIEDO

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